El Nordic Walking llegó a España con una buena carta de presentación. Esta actividad física nacida en el norte de Europa prometía numerosos beneficios a cambio de un desgaste bajo; pero lo mejor era que podía ser practicado por todo el mundo, sin importar edad o condición física. Y demostró que todo ello era cierto. Por ello, cada vez más personas descubren sus bondades, consiguiendo que la familia de nordic walkers españoles siga creciendo. Su difusión es el objetivo de la FENWA, sus escuelas federadas y fundaciones como Walkim, protagonista de este post.

Los origenes de Walkim

Los orígenes de Walkim se remontan a 2016, cuando nació como una institución privada sin ánimo de lucro. Desde entonces, esta fundación tiene como meta promover la investigación y contribución del Nordic Walking en enfermedades crónicas concretas; de esta manera, los pacientes afectados que lo practican pueden ver mejorada su salud.

Sus instructores, quienes están debidamente titulados y sienten auténtica pasión por el Nordic Walking, son el motor de la fundación. Antonio Brieba, Coordinador Técnico de Walkim, descubrió el Nordic Walking hace cuatro años: “Lo descubrí por un amigo que me lo aconsejó. Hice la primera clase, me gustó y a partir de ahí hice el Curso de Nivel 1 para seguir formándome. Lo que encontré es que era un deporte muy completo y su docencia fue lo que me cautivó. El poder difundir la Marcha Nórdica por todas partes y ante todos los públicos”.

Antonio se formó en FENWA para ser ALFA Coach titulado, “son muchas horas de formación pero he aprendido muchísimo”, asegura. “He aprendido desde entrenamiento hasta organización de grupos, conceptos que me han ayudado mucho en mi trabajo actual”. Una especialización que ha servido para que Walkim organice ponencias, talleres y salidas según las enfermedades y los pacientes; teniendo en cuenta su salud y la distancia, el ritmo, la duración, la dificultad y la intensidad de las actividades.

Como apunta Antonio, “los proyectos de Walkim están basados sobre todo en la gente senior y los pacientes con enfermedades crónicas”. Uno de los proyectos más destacados que Walkim está preparando es demostrar la efectividad del Nordic Walking en pacientes de más de 60 años, diagnosticados con artrosis de rodilla. Esta enfermedad crónica degenerativa y progresiva no tiene cura farmacológica y se prevé que cada vez más población la sufrirá. Sin embargo, la Fundación Walkim apuesta por un programa combinado de fuerza muscular y marcha nórdica como tratamiento.

Futuro del Nordic Walking

Por último, acerca del futuro del Nordic Walking en nuestro país, Antonio Brieba lo tiene claro: “Creo que continuaremos con las enseñanzas privadas, porque son de gran calidad. Y con la competición, porque cada vez más gente se está añadiendo a esta disciplina”, explica, “pero sobre todo el futuro del Nordic Walking es la salud. Cada vez la gente está más concienciada con que tiene que caminar, y más con el impulso de los bastones; realmente veo un gran futuro a la disciplina en este aspecto”.